El proyecto de la profesión

Pier Giorgio retratado a los 16 años.

Convertirse en ingeniero de minas es más que un sueño para Pier Giorgio: es parte integral de su proyecto de vida. 

A medida que se acerca la graduación, crece su ansiedad por terminar sus estudios. Cuando habla con sus amigos de "sus mineros", se le ilumina el rostro: ya se ve en la mina, compartiendo con ellos el duro y pesado trabajo. 

Concibe la profesión como un modo concreto y eficaz de ayudar al mundo a caminar por el camino de la justicia y del compartir. 

El espíritu misionero de Pier Giorgio, que también había barajado la idea de consagrarse e ir a América Latina, es pues evidente en su orientación hacia el trabajo. 

El impulso de una misión en una tierra lejana sobrevive en la idea de ir a trabajar al Ruhr, la lucrativa zona minera disputada entre Alemania y Francia, donde los trabajadores alemanes sufren bajo la ocupación francesa. 

Pero incluso antes de morir, lo que le habría negado cualquier posibilidad, Pier Giorgio desistió de su gran proyecto. Accedió a la petición de su padre, quien siempre lo consideró su heredero en la gestión de «La Stampa». El plan era entrar en la administración del periódico para aprender el oficio. Pero no había tiempo. 

El Concilio Vaticano II dirá que «a los laicos les corresponde por vocación buscar el reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios» (Lumen gentium, n. dieciséis). 

La vida de Pier Giorgio aparece así como la respuesta a una auténtica vocación laical vivida en profundidad, que maduró también en el franco interrogarse sobre si la voluntad de Dios era verlo como sacerdote y en la lectura de la respuesta en las situaciones.

Una mañana temprano, iba con Pier Giorgio a la iglesia de San Martino y, hablando con él, le pregunté qué quería ser. Respondió que quería ser sacerdote, pero añadió: «Quiero ayudar a mi gente en todo lo posible, y puedo hacerlo mejor como laico que como sacerdote, porque aquí los sacerdotes no tienen tanto contacto con la gente como en Alemania. Como ingeniero de minas, puedo, dando buen ejemplo, actuar de forma muy eficaz». 

Louise Rahner, madre de los teólogos jesuitas Karl y Hugo, donde Pier Giorgio fue huésped en 1921, por Luciana Frassati, Calendario de toda la vida, 6 de octubre de 1921