Nota de la Presidencia Nacional de la Acción Católica Italiana
La Presidencia Nacional de la Acción Católica Italiana, en nombre de toda la Asociación, expresa inmensa alegría y profundo agradecimiento al Papa León XIV, que hoy ha presidido el Consistorio Público Ordinario para la canonización, entre otros, del beato Pier Giorgio Frassati.
La inscripción solemne en el Registro de los Santos está fijada para el domingo 7 de septiembre de 2025, junto con la del beato Carlo Acutis.
Una alegría y un agradecimiento compartido con otros grupos eclesiales presentes, como la Acción Católica, participante activa en el Comité de Canonización, y con toda la Iglesia, que reconoce en Frassati un testigo luminoso de la fe.
La santidad de este joven miembro de la Acción Católica, un siglo después de su muerte en Turín el 4 de julio de 1925, sigue conmoviendo e inspirando a los jóvenes a poner el amor de Dios y el servicio generoso y apasionado a los demás, especialmente a los pobres, en el centro de sus vidas. Su "regla de vida" —dejarse involucrar— sigue siendo una advertencia contra la indiferencia y el aislamiento, una invitación a experimentar la apertura de corazón que él encarnó, una preciosa ventana a las relaciones auténticas con las personas y el mundo que nos rodea.
Especialmente para los jóvenes, llamados a afrontar cada día tantas inseguridades que amenazan su capacidad de soñar el futuro, en un contexto a menudo marcado por la apatía y el descontento con el bien común, el beato Pier Giorgio Frassati representa un ejemplo luminoso de cómo, construyendo la propia vida sobre la libertad, se pueden alcanzar grandes metas incluso en poco tiempo.
Como las cimas de las montañas que tanto amaba escalar Pier Giorgio Frassati, la santidad no es una meta inalcanzable: no es un camino para unos pocos elegidos, sino un camino abierto a todos, recorrible a través de los gestos sencillos y cotidianos de una vida vivida con coherencia e impulso idealista.
Pier Giorgio Frassati es un compañero especial para los niños, jóvenes y adultos de la Acción Católica –y con él para los numerosos santos, beatos, venerables y siervos de Dios de la Acción Católica, mujeres y hombres de todas las edades, laicos y sacerdotes–, testigos, ayer como hoy, de una Acción Católica que es una verdadera escuela de santidad.